Poder Militar Global : FUTURO
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jueves, 3 de abril de 2014

Las armas ofensivas y defensivas dentro de 10 años.


Las tecnologías de la era informática no solo han cambiado la vida de la gente común y corriente sino también la labor de los militares.

Los informes de pruebas exitosas de varias armas modernas que proceden de diversos países muestran que el mundo está al borde de un gran avance tecnológico en el ámbito militar que debe cambiar completamente las guerras del futuro.

El portal Warfiles ha trazado las tres direcciones en las que está avanzando el pensamiento científico militar. 


Armas de energía dirigida
Se llama así a los medios de destrucción que en lugar de proyectiles sólidos se basan en el uso de rayos de energía para dañar al enemigo. 

Estas incluyen también armas no letales de infrasonido o de pulsos de microondas de acción similar, que se aplican principalmente en Estados Unidos para disolver manifestaciones. 

Pero lo más frecuente cada vez que se menciona este grupo de tecnologías es hacer referencia a los rayos láser.

En febrero de 2011, los investigadores de la Armada estadounidense probaron un prototipo de láser de electrones libres, alcanzando una capacidad de 200 kilovatios, lo suficiente para penetrar siete metros de acero en un segundo. 

Sin embargo, pese a los aparentes avances, el comité del Senado dedicado al tema consideró el proyecto demasiado arriesgado en lo que se refiere al resultado final y decidió retirarle la financiación en una situación de crisis económica. 

Una suerte semejante corrió otro proyecto innovador de la Marina: el cañón de riel, que utiliza el campo magnético para acelerar un proyectil hasta más de siete veces la velocidad del sonido.

Usando esta tecnología, no hace falta dotar a los proyectiles de explosivos, ya que bastaría su energía cinética para destruir una nave o una fortificación costera. 

Las pruebas lograron un máximo de 32 megajulios de fuerza, lo que posibilitaría teóricamente la destrucción de blancos a una distancia de 200 kilómetros. 

Volviendo al láser, cabe mencionar que pese al escepticismo y al despilfarro de miles de millones de dólares que ha supuesto, la tecnología sí será introducida, aunque no como un arma ofensiva sino como un medio de defensa. 

En noviembre pasado, el Pentágono anunció que empezará a equipar sus cazas de nueva generación con sistemas láser antimisiles a partir de 2030. 

La Marina también sigue probando láseres de poder relativamente bajo para la destrucción de blancos pequeños y maniobrables, como las lanchas de piratas. 

En la feria de armamento de Singapur el pasado mes de febrero, Israel presentó el sistema Rayo de Hierro que usa un rayo láser para interceptar misiles de corto alcance y proyectiles de morteros, así como aviones no tripulados. 


Armas hipersónicas 
Armas de este tipo se están desarrollando a partir de la tecnología de estatorreactor, conocida desde los años de la posguerra, que actualmente permite alcanzar velocidades de 10 a 20 veces mayores que la del sonido.

El estatorreactor de combustión supersónica carece de compresores y turbinas ya que la compresión y el paso de aire a la cámara de combustión se efectúa gracias a la alta velocidad. 

Las ventajas de este motor son obvias: es más poderoso que el de un turborreactor y más sencillo. Un dron de combate o misil volando a velocidades hipersónicas resulta invulnerable para los sistemas de defensa aérea. 

Desde la primera década de este siglo, la empresa militar estadounidense DARPA viene desarrollando el programa de FALCON. 

En el marco del programa, el primer dron hipersónico HTV-2 alcanzó un velocidad de casi 21.000 kilómetros por hora y aunque no consiguió los objetivos de la prueba, se obtuvieron datos relevantes. 

El proyecto que se perfila como la opción más destacada en este ámbito es el vehículo hipersónico X-51, un aparato del tamaño de un misil de crucero propulsado por el motor avanzado conocido como scramjet o estatorreactor de combustión supersónica. 

Desarrollado por Boeing, el vehículo, lanzado desde el ala de un bombardero B-52, puede superar en más de cinco veces la velocidad del sonido. 

Esta arma u otra de características semejantes podría convertirse en un argumento pesado de EE.UU. en una guerra futura. Pero el norteamericano no es el único país que avanza en esta dirección. 

El pasado enero China probó su nuevo vehículo hipersónico Wu-14, capaz de transportar cabezas nucleares a velocidades récord.

Proyectos semejantes se están realizando en Rusia, aunque se mantienen en total secreto. 

El viceprimer ministro ruso, Dmitri Rogozin, ha subrayado reiteradamente la importancia de esta tecnología y declarado que Rusia no se está quedando rezagada en el desarrollo de la tecnología hipersónica. 



Robotización y estandarización 
Las tecnologías anteriormente mencionadas han estado en el foco de atención mediática en los últimos años, pero de la experiencia de los recientes conflictos se desprende que la infantería conserva un importante papel en los enfrentamientos bélicos. 

Aunque el soldado ha cambiado poco desde los tiempos de Alejandro Magno, sus armas sí han cambiado drásticamente.

Los diseñadores de defensas tratan de conseguir que el combatiente pueda matar de manera sencilla, barata y sin riesgo para su propia vida. Y no se trata necesariamente de ejércitos profesionales en los que los efectivos llevan años practicando el manejo de armas. 

Si un combatiente inhábil y mal formado logra destruir un carro blindado o un avión con el simple hecho de apretar un gatillo, el país que suministre este tipo de armas podrá vencer en cualquier conflicto local sin tan siquiera necesidad de enviar sus propias fuerzas. 

Esto se puso a prueba en la guerra en Afganistán en los 80, cuando muyahidines analfabetos derribaban aviones y helicópteros soviéticos con sistemas portátiles antiaéreos estadounidenses de fácil manejo. 

El ejemplo moderno de tal tecnología es el sistema antitanque sueco NLAW, que no demanda habilidades especiales para destruir carros blindados. Lo único que se necesita es apuntar y disparar. El proyectil en la fase final del vuelo maniobra para impactar el vehículo en el lugar más vulnerable.

El lanzagranadas estadounidense X-25, apodado 'asesino de francotiradores', programa la distancia de detonación así que la granada no explotará al impactar con una barrera sino al encontrarse por encima de la zona donde se esconde el blanco. 

Además existen programas para mejorar el rendimiento físico de los soldados a través de exoesqueletos robóticos y para la fabricación de municiones usando impresoras tridimensionales.

Fuente: actualidad.rt.com

lunes, 17 de marzo de 2014

El futuro portaaviones del Brasil



El portaviones São Paulo (A-12) fue adquirido en Francia y entró al servicio con la Marina de Brasil a finales del año 2000, reemplazando al veterano Minas Gerais (A-12), un buque de la Segunda Guerra Mundial reformado en Europa en la posguerra antes de ser incorporado a la escuadra en 1961. Dos años después, en julio de 1963, su futuro substituto, el entonces Foch, entraba en servicio con Marina de Francia.


Para organizar el ala aérea embarcada del São Paulo, la Marina de Brasil adquirió 23 aviones de combate A4K/KU Skyhawk de Kuwait, y 36 aviadores navales de ala fija fueron capacitados en la Fuerza Aérea Brasileira (FAB) y en la Armada estadounidense (US Navy). Surgía el Escuadrón VF-1.



Un resumen bien sucinto de 14 años de operación del navío, los últimos no fueron libres de problemas como incendios, explosiones y bajas en la tripulación, durante un largo y atribulado período de mantenimiento general (PMG) iniciado en 2005.


A pesar de su baja disponibilidad actual, causada por problemas con los generadores principales de bordo, el São Paulo deberá continuar en los planes de la Marina de Brasil por lo menos 15 años más, período en que su cubierta de vuelo deberá recibir “nuevas” aeronaves que actualmente están siendo modernizadas, doce aviones de combate AF-1Falcão y turbohélices bimotores COD/AEW del modelo Tracker/Tracer remotorizados.



El ala aérea del portaviones se completará con helicópteros Sirkosky MH-16 Sea Hawk y Airbus EC725 (antisubmarino y antisuperfície) actualmente en proceso de entrega. Se espera que el buque adquiera la capacidad de lanzar y recoger sus aviones en la noche, recibiendo para eso nuevos sistemas electrónicos y sensores de fabricación brasilera.






Nuevo portaviones


Segundo recientes declaraciones del ministro de Defesa, Celso Amorim, Brasil planea la construcción de un nuevo portaviones en un plazo de 15 años, los estudios hacen parte parte del Programa de Modernización de la Marina (PRM) 2006-2025.


Y la razón para alargar la vida del portaaviones São Paulo, invirtiéndose en un costoso y demorado mantenimiento y actualización, tiene mucho que ver con el hecho de que la Escuadra no dispone, en la actualidad, de las condiciones para ejecutar dos proyectos de esta magnitud, comparando el ProNae junto al ProSub en términos financieros (presupuesto), industrial y de personal (ingeniería) para la construcción de nuevos elementos.


En pocas palabras, la Marina precisa concluir su programa de submarino nuclear, poniendo los cuatro Scorpenne convencionales y el SBN en servicio en la base de submarinos y astillero en Itaguaí, para, a continuación, volcar sus esfuerzos en la obtención de un nuevo portaaviones, algo previsto para 2025, aproximadamente.


Se trata de un pragmatismo de planificación absolutamente consciente frente las dificultades impuestas por impuestas por presupuestos insuficientes y, además, expuestos a cortes y contingencias por el Gobierno Federal.


El futuro


La Marina de Brasil desea un nuevo portaviones convencional que desplace entre 30 mil a 60 mil toneladas, siendo capaz de operar hasta 40 aeronaves entre aviones y helicópteros, y preparado para actuar como Centro de Comando y Controle en múltiples misiones, además de su papel natural como nave insignia de la escuadra y vector de proyección de poder.


Los estudios actualmente en curso apuntan a la necesidad de la industria brasileira a asociarse con un país que ya posea la tecnología necesaria para construir ese tipo de navío, en un programa con transferencia de tecnología y calificación de mano de obra a medio plazo.


Las dos opciones del proyecto que a la Marina del Brasil estudia son de un portaviones convencional clásico y más pesado, de cubierta angulada con lanzamiento/recuperación por catapulta y aparejo de parada, como la propuesta PA2 presentada por la francesa DCNS (un Charles de Gaulle de propulsión convencional), y, un portaviones de rampa Sky-Jump y más leve, como el Cavour de la Marina italiana, construido por Fincantieri.


Existen también propuestas de astilleros británicos y rusos para la construcción conjunta de un portaviones para el Brasil. El fabricante de aeronaves de combate Saab, vencedor del Programa FX-2 de la Fuerza Aérea Brasileira con el caza Gripen NG, ofrece el desarrollo conjunto del Sea Gripen, versión navalizada del avión y destinada a substituir los AF-1 modernizados a partir de 2026/28, operando con sky-jump del futuro navío.

Fuente: http://tecnologamilitar.blogspot.mx/